Odio al SUBWAY
Recuerdo hace años cuando esperando en una estación tenía que comprar algo para comer y vi una tienda-franquicia nueva para mi. En los cartelones anunciaban bocatas de albóndigas y de costillas a la barbacoa. ¿Puede haber algo más suculento para dentro de un bocadillo? Me lo cogí, me lo comí y hasta me gusto. Y bastante. Total que después de esa vez habré ido un par de veces más.
Ahora, dos años después se me ocurrió volver para poder comer de nuevo allí. Entré dejándome engañar con los anuncios de la entrada: una nueva especialidad: bocadillo de pollo teriyaki con salsa de cebolla dulce…ñam,ñam.
Al entrar en la tienda ya me pareció todo un pelín cutre. En fín. En el mostrador una buena mujer se afanaba en echar una especie de lechuga pocha dentro de los bocadillos. La pinta de las bandejas con la comida totalmente insalubre. Armándome de valor mi acompañanete le pidió uno de albóndigas. -Imposible, no me queda-. Bueno, pues uno de costillas. Tampoco queda. Bueno pues uno de pechuga de pollo normal. Vale. Se agacha y saca una especie de masa verduzca que mete entre pan y pan y lo coloca en un micro años setenta.
Yo le pido el de pollo teriyaki. Saca de debajo del mostrador otra masa igual del verduzca. Me pregunta por la salsa y le pido la de cebolla dulce. Me dice, no hay. Miro la lista de salsas y le pido la de mostaza con miel. No nos queda tampoco, solo ketchup y mostaza.
Pero que mierda de sitio es este. Te metes para comprarte un bocadillo raro y lo único que tienen raro es el alto nivel de vida bacteriana de la comida. No volveré a ir y aconsejo lo mismo a los demás.
